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CUATRO CONDENADOS A PERPETUA POR EL SECUESTRO Y CRIMEN
DE ROLO
El
Tribunal Oral Federal N° 5 de la Capital Federal condenó
ayer a prisión perpetua a cuatro de los seis jóvenes
acusados del crimen de Rodolfo “Rolo” González (18),
quien el 20 de noviembre de 2008 fue secuestrado en el
barrio porteño de Saavedra, tras salir de su casa en su
auto, y luego fue asesinado en la localidad bonaerense
de Bernal.

“Es una condena ejemplar, para que no pase nunca más.
Yo a mi hermano no lo voy a tener más, pero espero que
pueda descansar en paz. Era una persona excelente”, dijo
a Télam Carlos González, hermano de la víctima.
Abrazado a sus padres, Carlos y Ana María, y a su
hermana, María Marta, el joven remarcó que los imputados
“nunca se arrepintieron” de haber matado a su hermano. Y
recordó que “se rieron durante todo el juicio”.
“Nadie se puede imaginar el dolor del padre al que le
matan al hijo. Hace dos años y medio que no duermo, me
despierto quince veces por noche. Mi hijo era de otro
planeta, ¿por qué lo mataron?”, agregó, por su parte, el
papá.
Poco antes, el tribunal presidido por Oscar Hergott e
integrado por Roberto Salas y Martín Vázquez Acuña había
dado a conocer las penas, que fueron escuchadas por la
familia González desde la primera fila. A pocos metros
de ellos, sentados del otro lado del blíndex que dividía
la sala de audiencias, estaban los acusados.
Los condenados –Germán Sosa (24), Carlos Alberto Larrosa
Chiazzaro (24), Nicolás “Colo” Cullari (29) y Ezequiel
Fernando “Pulga” Aguilera (24)– fueron considerados
coautores del secuestro y el crimen. Hubo dos absueltos.
En el juicio se supo que la idea original de la banda
era robar en la casa de “Rolo” porque tenían la
información falsa de que la familia había vendido una
casa por 50.000 dólares. Tras capturarlo, como no
lograron entrar a la vivienda, se lo llevaron
secuestrado. Negociaron con su familia, pero al final
cortaron las comunicaciones: la víctima había
reconocido a uno de los delincuentes (Larrosa Chiazzaro)
porque jugaba con él al fútbol. Al otro día, lo mataron.
Además de la familia, a la lectura del fallo asistieron
una veintena de ex alumnos, profesores y autoridades de
la Escuela Comercial 15, a la que iba el joven
asesinado. Todos llevaban puestas remeras blancas con la
leyenda “Justicia por Rolo”.
Todos los presentes aplaudieron el fallo, pero se vivió
un momento de tensión cuando los cuatro condenados
fueron sacados de la sala por siete penitenciarios y los
hermanos de la víctima comenzaron a insultarlos y a
golpear el vidrio.
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