|
MARCHARON EN HAEDO PARA PEDIR SEGURIDAD

“Ella había pedido custodia e iba de vez en cuando a la
Policía para averiguar si el ladrón seguía detenido o no
”. Sandra resumió uno de los temores que desvelaban a
Sabrina Elizabeth Bellosi y el recaudo que tomaba. Pero
no le bastó a esta peluquera de 30 años para evitar un
desenlace fatal que terminó con su vida: luego de
denunciar un robo del que había sido víctima un meses
atrás, el jueves fue asesinada de un tiro en la cara, a
pleno día, por un desconocido. La principal hipótesis de
los investigadores es que se trató de una venganza por
haber ayudado a la detención de aquel asaltante.
Para costearse sus estudios de Derecho, Sabrina Bellosi
atendía a sus clientes en un local que había montado en
el garage de su casa, en la calle Concejal Magdalena
728, Haedo. El barrio, en el conurbano oeste, se
caracteriza por su tranquilidad, pero este episodio,
sumado al asesinato de un jubilado días atrás hicieron
que anoche 200 vecinos se autoconvocaran para marchar en
reclamo por mayor seguridad .
El crimen de Sabrina ocurrió cerca de las 14.15 del
jueves cuando un hombre canoso, de unos 60 años, bajó de
un auto color celeste, tocó el timbre en el local y
esperó a que lo atendieran. No bien se abrió la puerta,
disparó y escapó , según el testimonio de otro vecino
que en ese momento arreglaba un balcón en la misma
cuadra.
Aunque los investigadores no descartan ninguna
hipótesis, la que más cuerpo tomó es la de “una venganza
porque la víctima había denunciado a un ladrón en un
episodio ocurrido semanas atrás”, revelaron fuentes
policiales. Un detalle que abona esta pista es que el
atacante “no robó nada del local, ni de la vivienda: fue
sólo a matar”.
Viviana y Gabriel son un matrimonio que vive al lado de
la casa de la peluquera asesinada. Ellos contaron a
Clarín el asalto que había sufrido la víctima. “Hace un
mes habían intentado robarle a Sabrina”, confirmó la
pareja. “Entró un hombre co n la excusa de que era nuevo
en el barrio . Entonces había dos clientas, se cortó el
peló el cabello, pagó y se fue. A la semana, el mismo
tipo volvió con el pretexto de querer hacerse los
claritos , pero cuando Sabrina fue al fondo a preparar
las tinturas, escuchó que el ladrón se paraba y entraba
a la casa”. Según el relato de Gabriel, la peluquera se
asustó y volvió hacia el local. Vio al asaltante
acercarse con un arma, forcejearon y él empezó a pegarle
patadas y trompadas.
Los vecinos escucharon los ruidos y los gritos, salieron
a la calle y vieron que el ladrón salía corriendo. “Lo
agarraron a dos cuadras de la peluquería. Tan violenta
fue la pelea que Sabrina hasta ayer llevaba una faja por
la fisura de una costilla que le provocó el ladrón”,
agregó Viviana.
Los vecinos contaron entonces que el jueves un hombre
mayor fue a averiguar por un corte de pelo. “Ella
siempre abría la ventana antes de abrir la puerta; ese
hombre dijo que iba a volver más tarde... no sería raro
que ése fuera el que volvió y le pegó el tiro ”,
coincidió la pareja.
Otra hipótesis que se consideró a poco del crimen fue la
de un crimen de tipo pasional . Gabriel lo descartó de
plano: “Eso es todo mentira. Acá nos conocemos todos.
Ella vivía para su familia : Alejandro, que trabaja en
una remisería, y su nene que estaba a punto de cumplir
cuatro años”.
La esposa del testigo agregó: “Los vecinos creemos que
esto tuvo que ver con el robo anterior . Nadie viene y
le pega un tiro en la cabeza a una peluquera así porque
sí en un barrio como este”.
Los investigadores creen que el arma utilizada por el
homicida era un revólver de bajo calibre, ya que no
encontraron en la escena ningún casquillo. En la
investigación trabaja también el personal de la
Delegación Departamental de Investigaciones (DDI) de
Morón y la causa por el homicidio quedó a cargo del
fiscal Javier Ghessi, de la Unidad Funcional de
Instrucción 1, Departamento Judicial Morón.
Mónica tiene un quiosco en la esquina del barrio de
Sabrina. Muy conmovida por lo ocurrido , recordó que la
peluquera había llegado al barrio “hace más o menos
cuatro años, cuando estaba embarazada”. Desde detrás de
las rejas de su negocio, la vecina contó que la víctima
“era una chica muy solidaria y se había ganado el
corazón de todo el barrio: muchas veces iba a cortarle
el cabello a sus casas a jubilados o gente enferma que
no podía ir hasta la peluquería”.
La quiosquera también descartó la posibilidad de un
crimen pasional : “Era una chica dedicada a su trabajo,
a su familia y sus estudios: estaba contenta porque se
estaba por recibir de abogada y todos los días se
levantaba a las 5 de la mañana para ir a cursar a la UBA”.
Anoche, al cierre de esta edición, esos vecinos que
todavía no pueden creer lo que le pasó a su peluquera –
más de doscientas personas – marchaban aplaudiendo hacia
la comisaría de Haedo para pedir justicia y seguridad .
El crimen
de la peluquera no fue el único que conmocionó a los
vecinos de Haedo: a principios de semana un hombre de 89
años fue encontrado asesinado a golpes, atado con una
media de mujer, en su casa de esa localidad.
Antonio Zappia, de nacionalidad italiana, fue hallado el
lunes a la noche en su casa de Alegría y Luis Viale, del
barrio Villa Rivadavia, Haedo. El cuerpo estaba sobre la
cama, a simple vista se notaba que lo había golpeado en
el rostro y la cabeza y estaba atado con medias de
mujer.
Fue la hija de Zappia quien encontró a su padre
asesinado cuando fue a su casa a ver qué pasaba, ya que
no atendía los numerosos llamados telefónicos que le
había realizado.
La Policía encontró la casa de la víctima toda revuelta
y había varios electrodomésticos tirados en el piso. Los
ladrones se llevaron su celular y un poco de dinero.
Zappia había sido visto por ultima vez el lunes, cuando
salió de la Universidad de Morón, donde cursaba las
últimas materias del profesorado de inglés. Se encaminó
a su casa pero algo pasó porque su hija lo llamo a la
noche sin recibir respuesta.
Se sabe que en el trayecto, el anciano realizó unas
compras en la verdulería de su barrio, ya que en una
mesa de la casa había una bolsa con verduras y frutas,
junto al ticket de compra.
El hecho es investigado por efectivos de la comisaría
segunda de Morón y la Delegación Departamental de
Investigaciones (DDI) de ese distrito y por personal de
la fiscalía 8 de ese departamento judicial.
Comentarios
|