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LO
ATACÓ UNA PATOTA, INTENTO HUIR Y MURIÓ ATROPELLADO

Leonardo Reyes estaba de duelo: el 20 de junio su
hermano Axel murió atropellado por un auto cuando volvía
de trabajar. Por eso Leo (20) casi no salía de su casa.
El viernes se juntaron con unos amigos y tres amigas en
la casa de Emanuel, su primo, en el barrio de Virreyes,
San Fernando. Cenaron mientras miraban el partido de
Argentina contra Bolivia. Después del aburrido empate
los chicos charlaron y jugaron un rato a la Playstation.
A las cuatro y media de la mañana las chicas les
pidieron que las acompañaran hasta la parada del
colectivo, a unas ocho cuadras de la casa de Emanuel. Se
abrigaron y fueron caminando. Caminaron seis cuadras y
se cruzaron con un grupo de más de diez chicos de entre
14 y 18 años. Leonardo, unos metros antes, le preguntó a
sus amigos: “¿Vos decís que da para pasar por ahí?”. Le
dijeron que sí, que no tuviera miedo. Pero al pasar por
al lado de la patota les gritaron: “¿Qué miran
guachos?”.
Leonardo y sus amigos vieron que los pibes tenían
cuchillas como de carniceros. “Nos asustamos y
corrimos. Con Leo y las chicas escapamos para la
derecha. Los pibes atrás nuestro que nos gritaban. No
nos daban las piernas para correr”, dice a Clarín
Lautaro, uno de los amigos, sentado en el living de la
casa de Leonardo. Y luego explica: “A los pibes los
conocíamos de vista porque son vecinos del barrio, pero
nunca habíamos tenido problemas. Esa noche estaban
sacados”.
Leo, agitado, en la esquina de Avellaneda y Sarratea se
trepó a un colectivo de la línea 719. Por un instante
quizá pensó que se había salvado. Pero como perros
furiosos, cinco chicos de la banda lo agarraron de la
capucha de su campera y lo tiraron al asfalto. El
interno 19 arrancó y lo pasó por arriba. El chofer no
paró. “Cuando lo pisa el colectivo los pibes lo
arrastraron y le pegaron patadas, uno agarró una piedra
y se la partió en la cabeza. Le querían robar las
zapatillas. Vimos que tenía la cabeza rota porque le
robaron la gorra”, dice Mía, amiga de Leo.
Mía también cuenta que mientras le pegaban los chicos
se reían y charlaban entre ellos. Las chicas vieron
cómo lo arrastraban para sacarle las zapatillas mientras
Leonardo agonizaba: “Cuando ellas llegaron al lado del
cuerpo de Leonardo, él movía los ojos e intentó
levantarse”. Pero no pudo: las ruedas del colectivo le
habían aplastado el abdomen.
En un ataque de nervios intentaron pedir ayuda a los
gritos a los autos que pasaban. Llamaron a la ambulancia
que tardó, según Mía, 40 minutos. Cuando llegaron los
médicos, Leo ya estaba muerto. “Nos dijeron que no lo
podían tocar, mi amigo estuvo hasta las ocho de la
mañana tirado en el asfalto. Era un pibe muy fuerte
aunque por la muerte de su hermano estaba muy deprimido,
aunque no lo demostraba”, agrega Mía.
El único detenido por el hecho, según fuentes
policiales, es un tío de los agresores, que tendría
antecedentes penales. Tiró dos tiros al aire y por eso
quedó detenido por “abuso de armas”.
Pablo, el hermano de Leonardo, habla pausado. Y pide por
favor que el fiscal, Luis Angelini lo reciba. “Leonardo
estaba destrozado por la muerte de Axel. Eran muy
unidos. Tenía miedo de salir a la calle. El tipo que
mató a Axel está suelto como los asesinos de Leonardo.
Hay nombres concretos de los agresores. Pedimos por
favor que se esclarezca el crimen. Nosotros tenemos
mucho miedo que nos vengan a hacer algo”, dice Pablo,
mientras su padre José Luis sirve un café.
Fuentes policiales indicaron que los atacantes ya
estarían identificados y serían vecinos de la víctima
(ver Por ahora...). En la esquina dónde lo asesinaron
hay cámaras del municipio.
Leonardo era albañil pero su sueño era ser disc
jockey.
En el living de la casa están los parlantes y la
computadora dónde él improvisaba las canciones. A
Leonardo ya lo velaron y lo enterraron.
Por ahora no hay agresores presos.
El hecho por el que murió Leonardo Reyes es investigado
por el fiscal de instrucción de San Fernando Luis
Angelini. Según fuentes policiales, anoche los
sospechosos ya estaban identificados, pero hasta el
cierre de esta edición no había detenidos. Según
denunció la familia, “están frenando la investigación
porque uno de los acusados es hijo de un policía”.

El drama
familiar: en diez días, dos hijos muertos.
Por la casa
de Leonardo pasan autos, frenan y bajan la ventanilla:
“Nos muestran un revólver y siguen. A la noche tiraron
dos tiros al aire. Le pedimos al comisario que nos ponga
un patrullero en la puerta porque si no nos vamos de mi
casa. Nos dijo que mañana (por hoy) estarían todos
detenidos”, dice Pablo, un hermano, con voz agitada.
Mientras tanto, la madre de Leonardo está internada en
terapia intermedia. Hace diez días enterró a su hijo
Axel, de 18 años. El chico volvía de trabajar en su moto
cuando a dos cuadras de su casa un auto lo atropelló de
atrás. El automovilista escapó y los vecinos pudieron
detenerlo. “Estuvo dos días detenido y lo soltaron.
Ahora pedimos que se haga justicia por las dos muertes”,
dice a Clarín Pablo.
Hasta ayer a la noche la madre de Leonardo no sabía que
otro hijo suyo había muerto. “Mi papá le dijo que Leo
había tenido un accidente y ella pidió un cuchillo.
Estaba muy deprimida. Ahora está sedada en el hospital.
En medio de dos duelos nos tenemos que turnar entre mi
casa y el hospital. Estamos destrozamos”, cuenta Pablo.
Y agrega que desde la muerte de Axel la presión de su
madre se volvió inestable: “Le baja y le sube. No
sabemos como decirle. Es una tragedia muy dolorosa”,
explica.
José Luis, el padre de Leonardo, no habla. Tiene la cara
cansada, apenas puede abrir los ojos. Hace dos días que
no duerme.
Leonardo vivía con sus padres y con cinco de sus nueve
hermanos . Los amigos lo recuerdan como un pibe
tranquilo que le encantaba ir a bailar y escuchar
música. “Siempre salía con Axel a todos lados. Se
llevaban sólo dos años de diferencia y eran muy
compinches. Era miedoso, pero desde la muerte de Axel se
la pasaba más en casa que nunca”, dice Pablo.
Leonardo trabajaba como albañil y pintor. Pero desde
hacía diez días no iba a trabajar porque estaba muy
deprimido por la muerte de su hermano.
Leo cumplió 20 años el 9 de mayo. Ese día se juntaron en
su casa e hicieron pizzas que amasó Axel. Estaban todos
los primos y los tíos. La madre le regaló una remera y
Pablo un par de zapatillas. Esa fue una noche feliz.
Fuente:
http://www.clarin.com/sociedad/patota-intento-atropello-colectivo-murio_0_511148951.html
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